viernes, 1 de mayo de 2026

SIN COORDENADAS

Pensar en febrero como última posición real para escribir algo, suena bastante raro, pues mi cabeza funciona bastante bien la mayor parte del tiempo, jajjaja, broma, intento estar al ciento por ciento en cada nueva inhalación. Encontrar una razón especial, la desconozco.

Puedo asegurar que en más de una ocasión tuve en mi mente una nueva entrada. La única cualidad cierta para aquellas desventuras es que estaba practicando mis deportes. Hablar de alguno en particular me resulta aun más complejo. Es decir, para usar un vocablo surgido ayer en la sala de los séptimos, me es difícil difuminar el límite entre uno y otro.

Mis deportes, declaro, con mucha prestancia, son el RUNNING y el READING.... com ambos debería una preposición en ingles en particular, sé que no es DO ni PLAY, pero no podría señalar a ciencia cierta cuál es el main sport. 

Cuando estoy en periodo de "competencia", empleo el termino, pues el asociado a las carreras en las que asisten muchos atletas y sales de acuerdo al tiempo clasificatorio, pero en mi caso nunca he ido a competir por algún lugar, a pesar de que en mi haber deportivo he tenido la maravillosa oportunidad de acceder a las tres posiciones del podio.

Durante esta instancia mi lectura quedaría un tanto retrasada en pos de los ejercicios propios de la maratón, pero en los escenarios en los cuales debo descansar es el running (obviamente) quien queda relegado y son las letras quienes se apoderan de la posta.

El único momento en que logrado incluir a ambos es cuando realizo la vuelta a la calma en la bicicleta estática. Ya sea en el gimnasio o en la habitación reacondicionada de mi hogar durante esos treinta minutos, empleo las piernas para deslizarme (hipotéticamente) y los ojos para acompañar al personaje en cuestión o aprender de algo nuevo si es que es un paper o un ensayo.

En el caso de hoy (y las últimas semanas previas al MDS2026) ha sido "Los detectives salvajes" de Bolaño el que me ha acompañado en la vuelta a la calma. La vida en México del aspirante a poeta y los encuentros en la casa de los Fontt, sus visitas a las bibliotecas y la relación con Rocio han ido desentrañando una trama que ya me acompañó en mis treinta. 

De lo contrario si es en la cadena de gimnasio Energy donde me toca usar la estática, ha sido mi viejo amigo de juventud Fiodor y su "Adolescente" el que me ha dejado más pensativo de lo normal, no solamente por su "sencilla", pero entramada "plot" sino que también el uso de la lengua inglesa, pues en mi Kindle compré toda su literatura a un muy bajo costo, pero viene en dicho formato, situación que me complace de muy buena manera, demostrando que la "inversión Cairns" tiene frutos palpables.

Lo cierto es que gracias a la tecnología llevo conmigo una cantidad exhorbitante de libros, vaya donde vaya. Tengo la ciencia ficción de Bradbury, los consejos ensayísticos de Montaigne, las cartas de Ciceron, los pensamientos de Buda, las elucubraciones de Nietsche, pasando por la prosa de Almudenas, los sueños de La Bombal, mi querido Joyce, las novelas de Kafka y obviamente el plan completo de disquisiciones realizadas por Fiodor, que fue quien inauguró la Kindle.

Como corolario de todo este periplo que me significa deporte y lectura puede resultarte extraña la distancia temporal que existe entre cada nueva manifestación escrita, también lo es para mi, pues en cada ocasión que veo mi laptop dispuesta en el mueble, creo tan solo los primeras líneas, misma situación que sucede en cada nueva zancada, pero para que veas querido amigo de la supercarretera no siempre llegan a puerto, salvo hoy que me sitúe delante tuyo sin coordenadas.








jueves, 5 de febrero de 2026

Sociedad del Cansancio

Dentro del período estival que, como sabrán ustedes amigos lectores, corresponde a mi etapa de receso escolar, las chances de leer de manera voluntaria aumentan de manera exponencial. Es normal dirán que aquellos que estamos asociados académicamente a las letras tengamos esa complicidad con los libros. Si, en cierto sentido el proceso de lectura se hace menos acuciante e inclusive en un alto grado, placentero. 

Como decía, desde aquel 9 de enero en que puse mi indice por última vez en el lector y que indicaba el inicio del periodo de ocio, la lectura se me ha dado en varios formatos. La posibilidad de llevar conmigo un lector electrónico aumenta de manera exponencial la cantidad de información a la que puedo acceder, según "estados de ánimo" o según "preferencia" si es que es un término más a fin.

Parte del verano del hemisferio sur me ha permitido deambular por parte de la literatura Rusa con un circunspecto Fiodor (El adolescente en la actualidad) pasar por la pluma biológica de Nazareth Castellanos en su El espejo del cerebro, pensar en cómo organizar el "plan" que está aguardando en un drive, gracias a los nueve ensayos relacionados con la novela de Milan Kundera para terminar analizando mi propia versión de actualidad, a través, de las palabras del filosofo Byung- Chul Han con su "Sociedad del Cansancio" la que al final de su última página me da a conocer que la primera edición fue publicada hace dieciséis años y que tuvo una intervención adicional en el año 2015 y que en mis manos cayó la 4ta edición en su 3ra impresión, tras ser comprada en un local a la salida de las cajas de un supermercado en Pucón, localidad donde he tenido la fortuna de descansar.

Incluyo la idea de descanso, dejándome llevar por la espontaneidad que tenían los primeros escritores que menciona Kundera con la finalidad de no tener un patrón para escribir. De hecho teniendo en cuenta el móvil inicial, la idea de descanso podría tener una asimilación distinta bajo la lupa de los escritores que se mencionan en la obra del sur coreano.

Descanso que me ha ayudado a llevar de mejor manera la molestia plantar que aúna me aqueja (de esto más de un mes) Como la literatura específica dice (hoy en día) que la recuperación debe ser activa, mi alejamiento del asfalto ha ido rellenado un espacio menor en la gran carta gantt que cada semana se carga a mi trainpeaks. 

A la par de esa información, mis archivos relacionados a la atención plena, esgrimen que uno podría abrazar la dolencia y apropiársela para mitigarla desde una actitud consciente. Ambos escenarios los he llevado al plano de lo "real" y, si bien es cierto, el entrenamiento se logra, la sensación de molestia persiste.

Si le agregamos que el tiempo de lluvia se ha apoderado de la región de La Araucania, tengo los elementos óptimos para el buen uso del tiempo, mediante la idea de volver a aprehender. 

Es en ese escenario que ayer comencé la lectura del surcoreano. Su actividad masificada por las rrss (cosa que seguro él no comulga del todo) me ha bombardeado. Uno de mis primeros acercamientos fue de manera auditiva (conversación con el profe Williams para el diario escolar) también de manera audiovisual mediante explicaciones de otros frente a la problematización que él (mediante análisis) da al último tiempo de la Etapa Moderna y agrego que la idea de los ensayos siempre me ha cautivado de especial manera. 

Saborear como cada uno de los escritores logra encontrar las precisas palabras para enarbolar la problemática y una supuesta solución, el hallazgo del vocablo es de un nivel de precisión que me conmueve en la medida que avanzo en sus apreciaciones. Logro visualizarme en el escritorio (romántica visión de la escritura) me permito creer ver mediante la ventana algún resabio de naturaleza y por sobre todo cubro el ambiente con la solemnidad que el silencio entrega al oficio de escribir.

Sus pensamientos tienen (como es de esperar sus lecturas) la columna vertebral de los grandes nombres de la filosofía y es sorprendente la similitud en algunos alcances de sus exposiciones. La idea del ser que te observa el actuar está presente durante la obra, hasta llegar a la idea de que el que te observa es el propio ser que bajo esta última etapa (2010 contexto) la del rendimiento es quién acosa y subyuga al propio ser. 

La idea de auto-explotación suena tan lejana hoy, pero si la hubiese leído en su primera etapa seguramente hubiese enganchado a más no poder, pues sin lugar a dudas, que la globalización y los adelantos tecnológicos han hecho del ciudadano- trabajador un ser que siempre busca mejorar aún cuando sea en contra de su propia salud.

"La desaparición de las instancias externas de dominio no trae libertad, sino que, más bien, hace que la libertad se identifique con coerción" es una de las tantas citas que extraje de los ensayos e inevitablemente me lleva a sopesar la realidad en la que está inmerso el mundo. 

La idea de ser libre se ha transgredido de tal manera que en la actualidad hay un gran número de connacionales que solo se quedan con lo que se ha expresado en la televisión. Sin hacer ningún reparo al audio o imagen que sus nervios receptores llevan a su mente y que la gran mayoría basada en su amígdala actúa o dice de manera muy rápida, logró que en marzo, el nuevo presidente electo sea uno que solo empleó la técnica de atacar y defender que era tan propias de sociedades del siglo pasado. 

Es una lastima que el mundo este nuevamente comulgando con esta serie de mecanismo que solo hacen que los ciudadanos se aíslen y alienen dejando que sus pensamientos sean "sus jueces", con un mayor peso que la legalidad, dejando en claro que la liquidez de la sociedad tendrá por muchos años más (aún cuando ahora esta la AI) el mote de sociedad del cansancio.