El calendario que llevamos (a propósito vi hace poco que está relacionado con la idea de programar los pagos) tiene en diciembre su último mes del año. Como tal es tiempo de hacer la revisión de lo que fue el tiempo que lo precedió.
Es frecuente que aquellas revisiones tengan fijación en las victorias o que dominen el repaso aquellas etapas en donde se vibró más alto. Se dice que las malas situaciones a la postre son solo lunares. Sin embargo, como toda acción tomada deja un universo alterno de lo que pudo haber sido.
Si bien es cierto, que la naturaleza humana no da mucha chance a este escenario supuesto (pues allí tiene cabida todo, incluso algo mejor de lo que se vivió como resultado) es que muchas veces no sopesamos las cosas desde su justa medida.
El tomar decisiones siempre afectará el desarrollo de lo que está por venir. Hoy ha sido para mí un claro ejemplo de aquello. Comenzó dubitativo, pues tenía algo concertado con anticipación, pero a poco andar del día, aquello se diluyó.
Hubo un instante en que trate de comprender lo que me pasaba. Tuve momentos en que pude enfrentar los pensamientos que se asomaban (esta vez para mi fortuna o mejor sería expresarlo ya con cierto dominio) con poca fuerza a rondar en torno de mi realidad. Pude haberme quedado envueltos en ellos como hace una década atrás y seguramente no hubiese sido el hermoso día que tuve la gracia de vivir.
En vez de ser aquel que fui (frase emitida por George C en la película) opté por respirar saber del presente e ir a realizar ejercicio, que se ha transformado en una especie de maravilloso mantra para estar en el ahora. Arreglé mis cosas, luego de haber consumido un pedazo de chocolate (85% cacao) que me fue regalado ayer por finalizar mi labor de PJ y partí al gimnasio.
Los pensamientos de libertad que se agruparon mientras conducía eran fenomenales, me alimentaban la decisión tomada. Luego el "tiempo invertido" en mi rutina (que inevitablemente la sincronizo - aún no soy tan fuerte como para no hacerlo- con mi strava) me señalaba a todas luces que estaba haciendo lo correcto, pues las vibras eran altísimas.
El resto del día dio espacio para la nutrición y el ocio. Es este último punto el que me instó a sentarme nuevamente aquí. La plataforma Amazon me permitió terminar la película de Julia Robert, en la cual, la filosofía no logra encausar una vida saludable, pero desnuda las carencias que todo ser humano tiene y que debe ir percibiendo y dándose cuenta de aquellas en la medida que se tomas acciones.
Tras el triste final de la pareja de profesores de filosofía de la prestigiosa universidad americana, le di chance a Clooney y Sandler para que ratificar o rechazar aquella idea que las RRSS han comenzado a divulgar en cuanto a que cualquiera pudiera obtener la estatuilla debido a ella.
Jack Kelly muestra la etapa en que un artista de Hollywood se siente disgustado por aquel escenario alterno que no pudo ser, debido a su dedicación absoluta a las luces y el showbussiness. Es en ese plató donde se desenvuelve el manager (Sandler) y la estrella (Clooney) donde ambos dejan de lado sus "vidas" para construir durante treinta y cinco años, esa que deslumbra a los que compramos el ticket o pagamos la suscripción.
A pesar de conocer como profesor el viaje del Héroe, la cinta logra nuevamente enganchar con lo más primitivo del ser humano, que es el ser feliz, el sentirse medianamente feliz, acorde con sus acciones y réditos.
Pensar que serán los afortunados, no lo creo, es una nueva cinta que da cuenta de como el querer establecer un futuro seguro deja de lado el afianzar el presente en "memories" para toda la existencia.
Lo beneficioso de haber invertido parte de mi atardecer en el ocio, es que me indica que las decisiones tomadas durante mi presente están encaminadas a entregar satisfacción a mi permanencia y eso me hace un ser dispuesto a celebrar los pequeños detalles que hacen de cada nuevo respiro uno suficiente para estar agradecido.